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miércoles, 27 de abril de 2011

LA ESTRELLA SIRIUS...

LA ESTRELLA SIRIUS
Autor: Tito Macia
Parte I

La estrella Sirio se encuentra en la constelación de Can Mayor, que en la tradición le llamaban el Perro del poderoso, era el perro del cazador Orión, pero también era el perro celeste que avisaba de las llegadas de las aguas.
Nadie sabe como, pero hace ocho o nueve mil años, algunos egipcios descubrieron una coincidencia cíclica anual. En esa simultaneidad relacionaban la aparición de la estrella Sirio sobre el horizonte Este, antes de la salida del Sol, con las crecidas del Nilo. Por ello, los antiguos habitantes de esta cuenca sabían que en una época determinada del año, (en la actualidad hacia finales de septiembre) venía la crecida del Nilo y se producía año tras año en la época en que, tras un prolongado periodo de invisibilidad, aparecía por primera vez en el cielo precediendo al Sol, centelleando con su azulado brillo la estrella más brillante del firmamento, Sirio, la alfa del Can mayor.
La salida de Sirio delante del Sol, marcaba para los egipcios un momento trascendental en la invariable marcha del tiempo, era el reloj que anunciaba que el río tendría unas crecidas en las que el nivel del agua aumentaría hasta diez metros de altura sobre el nivel estival, anterior y más bajo.
La fecha anual con la que conmemoraban la aparición de Sirio, era el día 19 de Julio, que a su vez señalaba el inicio de un nuevo año. Para las gentes que habitaban el valle del Nilo era la señal que les indicaba que debían de partir a las tierras altas para resguardarse de la inminente inundación
Los egipcios formaron un grupo social que conocía este mecanismo gigantesco de riego, que evita las catástrofes de las riadas y que les permitía prepararse con antelación a esa avenidas de aguas que lo inundaban todo y dejaban las tierras abonadas con el nuevo limo para a continuación sembrarlas.
Este es el verdadero y original poder del pueblo egipcio. Solventado el problema de la alimentación y la subsistencia se podía desarrollar una cultura como la de Egipto.
La estrella Sirio se identificaba como al dios Osiris. -Los dioses, en éstas y en otras culturas, mantienen el significado original de la raíz de la palabra sánscrita “div” que significa brillante, celeste, luminoso, que influye sobre la naturaleza y la vida humana. Este era el significado original de la palabra dios y nada tiene que ver con los conceptos religiosos o psicosociales de la palabra utilizada de manera irracional, tal como la usan los que pertenecen a cualquier secta religiosa- Osiris es representado como el dios lobo de la necrópolis tinita. También representa al mismo Nilo, cuyas aguas experimentan crecidas anuales cuando este brillante astro amanecía o emergía delante del Sol.
El calendario egipcio estaba basado por completo en esas necesidades agrícolas y de supervivencia ante los "diluvios" anuales. Ellos dividieron el año en tres periodos de cuatro meses y crearon el primer zodiaco celeste compuesto por tres constelaciones principales; la de la estación de la inundación, que se corresponde con la constelación de Tauro, desde mediados de junio hasta mediados de Octubre; el León, la de la siembra, desde mediados de Octubre hasta mediados de febrero, y la de recolección, Escorpión, desde mediados de febrero hasta mediados de junio. En estas fechas, las constelaciones indicadas, se plantan en el horizonte Este en las horas previas al amanecer.
La desaparición de esta cultura también tiene que ver con un fenómeno astronómico desconocido para ellos, como es la precesión equinoccial. Rareza esta que provoca un movimiento mínimo de desplazamiento de las estrellas en el sentido de occidente a oriente. De tal manera que en el transcurso de cuatro mil años, la estrella Sirio aparece después de estas crecidas, sobre todo en el área del Antiguo Imperio.
Las crecidas del Nilo tardan en llegar desde Assuán al delta, al el Mediterráneo, un mes de tiempo. Esto pudo prolongar el funcionamiento de Sirio en el bajo Imperio otros 2.500 años, pero al final, perdido su reloj, desaparece la cultura en la que se sustentaba.
El nacimiento o el ocaso heliaco de Sirio, que es como se llama este fenómeno astronómico, o el orto heliaco, de Helios el Sol, deja una huella profunda en la medición de los tiempos o de los climas. Sirio es el perro divino, el can celeste que con sus ladridos nos avisa de un cambio en el cielo. De la palabra can, perro, viene la canícula, refiriéndose al periodo del año en que son más fuertes los calores en el hemisferio norte, del 23 de julio al 2 de septiembre.
Manilius nos cuenta que cuando sale Sirio antes del amanecer: ...”vomita sus llamas la canícula; quema su fuego y duplica su calor el Sol cuando lanza su hálito sobre la faz de la tierra incidiendo con sus rayos, y el mundo brilla en sus cenizas como si hubiera llegado su fin. Las olas de Neptuno languidecen y desaparece el recuerdo de la verde savia y de las hierbas. Todos los animales buscan lejanas tierras y el mundo necesita hallarse en otro lugar. La Naturaleza misma enferma de sus propias dolencias agobiada por los calores excesivos y vive su propia muerte. Y parece como si todos los astros se centraran en uno sólo....”
Con la aparición de Sirio se percibía una crisis, un cambio notable que en numerosas ocasiones se relacionaba con el calor intenso que traía mortandades, como ha ocurrido durante la canícula del 2003 en Francia e Italia. Los romanos, cuyo pensamiento era muy semejante a los Mayas de Yucatan o los Incas del Aconquija y del resto de mesoamerica, para alejar las malas influencias del tiempo que señala el astro, sacrificaban, a Sirio, en el momento del orto, un perro rojo.
Aún existen textos astrológicos donde se exponen ritos e invocaciones religiosas que describen prácticas de sacrificios animales que siguieron utilizándose después de la cristianización y que se apoya en la antigua fe, en la doctrina de los sacrificios, que también incluye la antigua doctrina de Abraham que estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac. Esta doctrina se mantiene durante muchos siglos y aún en tiempos del rey Alfonso X el Sabio, se traduce un tratado mágico astrológico titulado Astrología y Magia, recientemente rescatado de la Biblioteca del Vaticano y editado de manera limitada en edición facsímil por editorial Glaal de Valencia, España.
CONTINUARA...

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